El sistema educativo español contempla, entre sus requisitos básicos, la atención a la diversidad, un concepto que reconoce los diferentes modos de pensar, sentir y de actuar, con independencia de que existan unos patrones cognitivos, afectivos y conductuales con ciertas semejanzas.
Esta versatilidad, ligada a diferencias en las capacidades, necesidades, intereses, ritmo de maduración, condiciones socioculturales..., debe ser tenida en cuenta si se quiere conseguir una atención educativa de calidad a lo largo de toda la escolaridad.
Al estudiar los precedentes de educación para superdotados nos encontramos la primera referencia dada por el libro de Huarte de San Juan (1575): “Examen de ingenios para las ciencias” donde se muestra la diferencia de habilidades que hay en los hombres y el género de letras que a cada uno corresponde en particular.
Siglos más tarde, en concreto durante la II República Española, el Instituto de Selección Obrera de Madrid ofrecía becas de estudio para aquellos alumnos más destacados procedentes de las clases más desfavorecidas de la sociedad. En Barcelona, la Escuela Bosch comenzó en 1936 experiencias educativas con superdotados.
En los años 80 se realizaron algunos estudios de identificación y se crearon asociaciones de niños con superdotación.
Durante los años 90, se celebraron los primeros congresos sobre altas capacidades intelectuales. Así, en 1995, la Fundación CEIM y la Fundación RICH organizaron un simposio sobre "La Educación de los Niños Superdotados". En 1997 el profesor Esteban Sánchez Manzano fue uno de los organizadores del Primer Congreso Internacional sobre el Niño Superdotado y el Talento que tuvo lugar en Madrid.
Dos años antes, en 1995, se alude a los estudiantes superdotados en el Real Decreto 696/1995 de 28 de abril para la Ordenación de los Alumnos con Necesidades Educativas Especiales en los artículos 10 y 11.
En 1996, la Orden Ministerial del 24 de abril regula "las condiciones y procedimiento para flexibilizar, con carácter excepcional, la duración del periodo de escolarización obligatoria de los alumnos con necesidades educativas especiales, asociadas a condiciones personales de sobredotación intelectual".
El Ministerio de Educación dictó una Resolución el 29 de abril de 1996 en la que se determinan las orientaciones a seguir en su ámbito de competencias. Las Comunidades Autónomas al amparo del Real Decreto 696/1995 han legislado al respecto.
En una Resolución del 24 de enero de 2001 de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid se establece que "se determinarán los procedimientos para orientar la respuesta educativa" a dichos alumnos".
Finalmente, la Ley Orgánica 10/2002 de 23 de diciembre de 2002 en el artículo 43 establece los siguiente:
1. Los alumnos superdotados intelectualmente serán objeto de una atención específica por parte de las Administraciones educativas.
2. Con el fin de dar una respuesta educativa más adecuada a estos alumnos, las Administraciones educativas adoptarán las medidas necesarias para identificar y evaluar de forma temprana sus necesidades.
3. El Gobierno, previa consulta de las Comunidades Autónomas, establecerá las normas para flexibilizar la duración de los diversos niveles y etapas del sistema educativo establecidos en la presente Ley, independientemente de la edad de estos alumnos.
4. Las Administraciones educativas adoptarán las medidas necesarias para facilitar la escolarización de estos alumnos en centros que, por sus condiciones, puedan prestarles una atención adecuada a sus características.
5. Corresponde a las Administraciones educativas promover la realización de cursos de formación específica relacionados con el tratamiento de estos alumnos para el profesorado que los atienda. Igualmente adoptarán las medidas oportunas para que los padres de estos alumnos reciban el adecuado asesoramiento individualizado, así como la información necesaria que les ayude en la educación de sus hijos.
Actualmente la educación de estos alumnos en España, se basa en la aceleración (anticipación del periodo de escolarización o reducción del mismo) y en los programas de enriquecimiento.
Varias sentencias de Tribunales Superiores de Justicia que han permitido que se llevase a cabo una aceleración de más de dos años o realizar los dos en la misma etapa. Además, y como consecuencia de la última sentencia de este tipo un Tribunal ha instado a que se declare ilegal el párrafo de la Orden Ministerial del 24 de Abril de 1996 que fija en dos años la aceleración máxima.
En Diciembre del 2002 se celebró un Encuentro Nacional sobre Superdotación, en este encuentro se planteó y aprobó la posibilidad de desescolarizar a estos alumnos si sus necesidades se siguen sin atender.
Blog donde podréis encontrar todo tipo de información acerca de los niños superdotados y la pedagogía de este colectivo.
domingo, 5 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
El profesorado de niños superdotados.
El profesor/a cobra una gran importancia. A medida que crece estos alumnos/as, mas conocimientos y más experiencias tienen, necesitando mayores competencias de los profesores responsables de su entrenamiento. Dependiendo el desarrollo del talento de estos alumnos/as, del comportamiento de tales docentes en cuestiones como: su valoración de la creatividad y capacidad de crear ambientes idóneos; de la tolerancia y apertura a nuevas situaciones; del modelo flexible del currículum; de su capacidad para despertar intereses y motivaciones; del cultivo de la curiosidad y la capacidad de investigación; de la capacidad para desarrollar en el aula un clima de tolerancia, respeto y valoración incondicional del niño/a.
Rayo Lombardo, 1997, nos da una serie de recomendaciones para algunas posturas a evitar, por parte de los docentes: la carrera para lograr resultados brillantes; la petición de conformismo; la represión de la curiosidad; la acentuación del rol sexual; y la separación neta entre trabajo y juego.
Además de la necesaria formación permanente, inexcusable, la utilización de la metodología por parte de los docentes, tiene especial relevancia: a) la coordinación del profesorado y la necesidad de mantener una línea de actuación coherente y continua en lo metodológico; b) potenciar la participación activa e incrementar la motivación; c) la comunicación e interacción con el alumnado en un clima de respeto y tolerancia; d) la flexibilidad en los planteamientos y en la planificación que permitan cambiar elementos como los espacios, tiempos, agrupamientos y contenidos; e) la diversificación de contenidos y actividades, adecuado a los diferentes ritmos de aprendizajes; y f) el modo de agrupamiento, equilibrando el trabajo individual con el pequeño o gran grupo.
En cuanto a las adaptaciones curriculares individualizadas, parten de la aceptación de dos supuestos. El primero de ellos referido a la apuesta y confianza de que las necesidades que presenta estos niños/as pueden ser satisfechas en gran medida dentro de su entorno habitual.
Apostando por el enriquecimiento, referido tanto al modelo organizativo o de provisión de servicios como al contenido y organización del currículo. Con el objetivo de ofrecer aprendizajes más ricos y variados modificando en profundidad y extensión el contenido del currículum así como la metodología a emplear en la enseñanza. Siendo el modelo de más aceptación.
En segundo lugar, se señala la existencia de una diversidad entre el alumnado en términos de capacidades, intereses y motivaciones para aprender. Lo que implica que la enseñanza tiene que ser diversa, requiriendo del profesorado el esfuerzo de adaptar los medios a su alcance, con el fin de ajustarse a las necesidades de sus alumnos y alumnas.
La adaptación curricular individual trata de dar respuesta a la difícil tarea de buscar el equilibrio entre lo que debe ser igual para todos los alumnos y alumnas y lo que debe ser individual para cada cual. Es por tanto, y sobre todo, una estrategia de planificación y actuación docente, y en ese sentido un proceso para tratar de responder a las necesidades educativas de cada alumno y alumna.
Las adaptaciones al qué enseñar afectan a los objetivos y contenidos. Se considera conveniente no eliminar ningún objetivo de etapa, únicamente en los de área cabe la posibilidad de priorizarlos o enriquecerlos. En cuanto a los contenidos, se dirige a la ampliación, con la intención de complementar los que en principio están previstos para la mayoría del alumnado. Con la intención, no sólo de profundizar, también que los alumnos/as pongan en juego procesos cognitivos complejos, el pensamiento creativo y divergente, y que adquieran autonomía en el proceso de aprendizaje.
Siguiendo a García Ganuza, las adaptaciones curriculares en el qué enseñar pueden realizarse en tres vertientes: a) desarrollar en profundidad y extensión los contenidos del currículo, desarrollando en profundidad, con interdisciplinariedad los bloques de contenidos; b) incluir en el currículo ordinario técnicas y actuaciones específicas, consistiendo en la introducción de contenidos procedimentales y actitudinales, así como métodos, técnicas y estrategias metodológicas; y c) introducir nuevos contenidos en respuesta a los intereses del alumno/a, incluyendo actividades que apenas guarden relación con los programados, pero que interesen altamente a estos alumnos y alumnas.
En cuanto a la acción tutorial, en cuanto a la atención de este alumnado, puede requerir actuaciones específicas, como: a) “enseñarles a ser persona y convivir”, logrando un nivel óptimo de funcionamiento de la dinámica del grupo, agrupamiento que favorezcan la convivencia e integración entres niños y niñas de distintas capacidades, cuidando los efectos de las actitudes propias de los tutores; b) “enseñar a pensar”, recogiendo el objetivo de favorecer el aprendizaje autónomo, enseñando estrategias para la búsqueda de información, para asimilar la información, resolución de problemas, …; y c) “enseñar a decidir”, teniendo en cuenta las expectativas y la multipotencialidad, es decir como destacan en distintas áreas y abren diversas expectativas a profesores y familias en su futuro académico y profesional
Enlazando con la acción tutorial, siendo uno de los pilares que se asienta ésta, la colaboración con las familias, no sólo consiste en informar a las familias, han de participar, manteniéndoles informados sobre las adaptaciones curriculares que se precisen, integrarles en el proceso de identificación, ayudando a definir las áreas de interés de sus hijos e hijas. Compartiendo el resultado de las evaluaciones, informando de los progresos, invitándoles en actividades enriquecedoras y pedirles su opinión y apoyo en lo que se esté haciendo. Siendo conveniente su formación, para aceptar y que sea aceptado el niño o la niña tal como son, no perdiendo su insaciable curiosidad, recoducción sus autoexigencias excesivas, en algunos casos, hacia niveles realistas de estos alumnos/as.
En cuanto al papel del Equipo especializado o/y Departamento de Orientación, en todo caso y al Orientador/a de referencia, debe realizar la evaluación psicopedagógica y delimitar sus necesidades educativas especiales; elaborar el informe psicopedagógico que acompañará a la solicitud de flexibilización, en caso de considerar esta medida; asesorar al profesorado en la elaboración de las adaptaciones curriculares; informando al equipo educativo y tutor/a sobre las características de este tipo de alumnos/as; colaborando con el tutor/a en el asesoramiento a la familia; e intervenir con el alumno o la alumna concreto cuando las necesidades del caso así lo requieran.
El papel de las nuevas tecnologías cobra cada día una importancia mayor en nuestras instituciones educativas, cobrando una dimensión preponderante en el caso de las necesidades educativas especiales. Y en esta caso con el alumnado con altas capacidades, insistir en la extensión que implica.
Realizando una comparación virtual del uso del ordenador por los más capaces utilizando el modelo de enriquecimiento de Renzulli, tal como queda no los expone la Dra. Carmen Jiménez, 2001, añadiendo las implicaciones con el uso de las nuevas tecnologías.
Modelo que se identifica y define con una opción clásica, el enriquecimiento del currículo. De la forma en como se podría aplicar a estos niños y niñas. Debiendo adaptarse a las diferencias individuales que se dan dentro de los más capaces. Recordando que Renzulli considera que deben concurrir tres factores: capacidad intelectual, creatividad y motivación o compromiso con la tarea, para hablar de alta capacidad.
Enriquecimiento tipo I: experiencias exploratorias de carácter general, diseñadas para someter a los estudiantes a temas, ideas y campos de conocimientos nuevos e interesantes no cubiertos en el currículo ordinario.
En las experiencias de exploración el ordenador, sin duda, es una arma especialmente útil, por ejemplo ante la visita a un museo, monumento, excursiones, etc. visitar anteriormente su página en la Red, que normalmente nos ofrecen datos de su historia, contenido, planos interiores, ubicación en su lugar de origen, etc. Siendo más provechosas este tipo de actividades.
Enriquecimiento tipo II: actividades de entrenamiento sobre cómo aprender a pensar y a aprender.
Es aquí donde el uso del ordenador como una herramienta, cobra su más genuino sentido. Con la posibilidad de tener una fuente de información enorme, para realizar las actividades curriculares. En el ordenador, con una adecuada organización nos permite organizar cantidad ingente de información, además los programas de entrenamiento como los juegos de estrategias, los juegos como el ajedrez, ajedrez que en el ordenador reviste un contrincante del que podemos elegir su dificultad e innumerables tipos de tableros y figuras, que nos hacen pensar y refuerzan el pensamiento creativo y para la resolución de problemas, y más importante quizá, las innumerables aplicaciones: procesadores de texto, aprendizaje de idiomas, mecanografía, refuerzo en matemáticas, iniciación a la lectura etc.
Enriquecimiento tipo III: Consiste en la investigación individual o en pequeños grupos de problemas reales. Se trata de actividades de investigación y de creación en las que el alumno/a asume el papel de un investigador de primera mano, en cuanto piensa, siente y actúa cómo si fuera un profesional práctico.
A través de nuestro ordenador se puede desarrollar el compromiso con la tarea, la confianza en uno mismo, sentimiento de logro creativo y la habilidad de interactuar con profesores, estudiante, y porque no, con un amigo con los mismo intereses de Colombia o de los Estados Unidos, por ejemplo.
Programas de agrupamientos.
Los agrupamientos se definen en la estrategia educativa basada en la formación de grupos de niños y niñas superdotados, a tiempo parcial o total, según capacidad y habilidades para los que se diseña un currículum diferenciado y enriquecido. Ocupando un continuo que iría desde la formación de grupos de aprendizaje dentro de la misma aula normal, hasta la creación de centros específicos. Con la ventaja de evitar la descontextualización del niño superdotado, potenciando la motivación y el rendimiento. Su desventaja, de tratarse de una estrategia socialmente disgregadora, resultando incompatible con una política educativa basada en la integración. La clase especial o agrupamiento por capacidad con carácter fijo dentro del aula ordinaria, puede combinar el enriquecimiento y la aceleración y ha sido la forma de agrupamiento por antonomasia hasta la década de los sesenta, en que comenzó a ser atacada por segregacionista pues cobijaba en sus aulas principalmente estudiantes blancos de clase media. |
Aceleracion curricular.
- Aceleración: El alumno es avanzado un curso, para compensar su mayor capacidad. A veces es necesario más de una aceleración.
Puede adoptar diversas formas: permitir el paso de un curso superior, admitir al alumno/a en el primer curso una edad más temprana, condensar dos cursos en uno, etc. Como ventaja se suele señalar que permite la adecuación a la mayor rapidez en el aprendizaje, presentando los estímulos más interesantes y adecuados. Como desventaja, adelantar cursos, sin tener en cuenta el desarrollo físico y social del alumno/a superdotado, exige un gran esfuerzo de adaptación y puede producir infelicidad y fracaso. Existen diversos tipos de aceleración: |
Programas de enriquecimiento.
Específicamente a través de este programa, también denominada “modelo de aula de apoyo”, los alumnos/as permanecen fuera de su aula en cortos períodos de tiempo con lo cual se asegura su integración y adaptación social. Las dificultades provienen de la necesidad de recursos específicos, tanto humanos como materiales. Con una buena coordinación con el profesor/a de apoyo y el tutor/a. El enriquecimiento curricular se refiere tanto al modelo organizativo, como al contenido y método de enseñanza. Su finalidad es ofrecer aprendizajes más ricos y variados modificando en profundidad y extensión el contenido así como la metodología e emplear en la enseñanza, modificaciones basadas en las características de los alumnos/as. Formas de enriquecimiento: |
Necesidades educativas de un niño superdotado,
Principalmente, sus necesidades educativas se centran en:
- Construcción de significados y desarrollo de capacidades
- Empleo de métodos diversificados para la enseñanza, el aprendizaje y la investigación
- Alcanzar progresivamente el control del aprendizaje
- Apoyarse en la mediación de sus profesores para lograr una formación integral equilibrada
- Enfocar el proceso de enseñanza y aprendizaje desde una perspectiva multidisciplinar
- Evaluar su proceso de aprendizaje sobre los contenidos, siempre en contextos múltiples, no sólo en el ámbito estrictamente curricular
lunes, 22 de noviembre de 2010
Inteligencia, felicidad y niños superdotados.
¿Son inteligencia y felicidad incompatibles entre sí? Bueno, más que incompatibles, podríamos decir que son un par de hermanos peleados que se aproximan para reconciliarse pero que en cuanto intercambian dos palabras se distancian aún más, hasta el próximo intento. Pero centrémonos para comenzar en el mundo adulto.
Si entendemos por inteligencia la capacidad o aptitud del ser humano para resolver problemas nuevos y para adaptarse al medio que le rodea, podríamos concluir, simplificando, que inteligencia es capacidad de reflexionar y llegar a conclusiones y obtener soluciones. Así, el inteligente, como ser reflexivo se plantea dilemas, cuestiones y emite juicios. Y cuanto más inteligente es, más cuestiones se plantea (quiere extender su saber y comprensión a todos los aspectos, le rodeen o no) y cuanto más cuestiones se plantea más cosas “feas” conoce (injusticias, mezquindades, problemas y más problemas sin solución: en la sociedad, en la política, en la vida,…). Y así las cosas, y si concebimos la felicidad como estado de ánimo al que aspirar (con múltiples manifestaciones, y muchas más para un ser reflexivo, véase como tranquilidad, paz, realización, etc.), podemos darnos cuenta fácilmente de por qué una persona inteligente tiene más problemas para ser feliz: tantos condicionantes y tantos parámetros decisorios acaban por sesgar negativamente el concepto de felicidad, de forma que es reformulado hacia lo inalcanzable y por ende, se auto minimiza la capacidad del inteligente para alcanzarla. El inteligente será más tiempo infeliz, se sentirá en más ocasiones frustrado que feliz. Y si encima no encuentra con quién compartir sus dilemas (la gente que le rodea sencillamente no se los plantea), mal va. La cuestión es que la felicidad es un concepto total y absolutamente relativo y aunque ni tan siquiera los menos inteligentes la alcanzan siempre y por siempre, eso es algo que al inteligente no le ayuda.
Y ahora, reconduciéndolo al ámbito infantil, imaginemos: si esto es complicado para un adulto inteligente, qué no va a suponer para un niño inteligente, que aún no tiene conciencia clara de sí mismo, de lo que es. Un ser cuya personalidad aun está por ser (auto)moldeada pero con una curiosidad y capacidades infinitas.
Podría pensarse que los niños superdotados, o lo que es lo mismo con altas capacidades intelectuales para aprender, comprender, investigar, con una enorme creatividad y/o aptitudes para las ciencias o el arte u otras materias, sería el candidato perfecto a obtener buenas notas y a tener éxito en la sociedad. Sin embargo, y ciñéndonos exclusivamente a España, estudios recientes demuestran, por ejemplo, que el 68% de los niños superdotados fracasa en la escuela. No supera sus exámenes. Los superdotados supondrían el 2% de la población española, y ni que decir tiene que no todos ellos están, digamos, identificados para bien, aunque sí que pueden estar marcados para mal (aspecto que se entenderá más adelante) pues nunca nadie se ocupó de prestarles la debida atención por puro desconocimiento y ellos mismos tuvieron que luchar mucho para llegar a comprenderse.
Hasta ahí las estadísticas más directas, pero detrás de ello se esconden otro tipo de problemas de integración y desarrollo personal que no son menos importantes y de los cuales se tiene un conocimiento más difuso (en lo que a las estadísticas se refiere). Y es que el niño superdotado encuentra una dificultad añadida para enfrentarse a las situaciones de la vida, para superar esa conciencia de bicho raro y diferente a los demás, para conseguir la aceptación de sus iguales, para obtener la atención merecida de sus padres, que pudieran suponer que como niños especialmente dotados no necesitan ayuda y son autosuficientes.
Según los psicólogos, la falta de integración se produce como consecuencia de su diferente edad mental y en por tanto, de sus distintos intereses. Estos aspectos provocan el rechazo, quizá inconsciente, de los que le rodean y acaban limando la autoestima del niño, lo que puede conllevar múltiples problemas añadidos, como la hiperactividad, la anorexia, la bulimia, la depresión, etc. Ahí es nada.
Y todo por qué, ¿porque a nadie se le ha ocurrido realizar una simple prueba o test? ¿Se pueden detectar estas aptitudes con antelación suficiente? Pues parece ser que sí, que un test adecuado nos dará la clave (precedido probablemente de la intuición de los padres). El quid está en detectarlo a tiempo, pero la preparación del sistema educativo y de los centros escolares es igualmente fundamental. Así, como siempre, la responsabilidad se reparte entre padres, profesores y Administraciones públicas. Los primeros, son los que antes se dan cuenta de las diferentes aptitudes de sus hijos y los que deben comenzar a moverse, los segundos son los que tienen que contribuir a detectar exactamente cuales y ayudar a potenciarlas y los terceros tendrán que proveer de recursos de todo tipo a ambos para cerrar el círculo.
Si entendemos por inteligencia la capacidad o aptitud del ser humano para resolver problemas nuevos y para adaptarse al medio que le rodea, podríamos concluir, simplificando, que inteligencia es capacidad de reflexionar y llegar a conclusiones y obtener soluciones. Así, el inteligente, como ser reflexivo se plantea dilemas, cuestiones y emite juicios. Y cuanto más inteligente es, más cuestiones se plantea (quiere extender su saber y comprensión a todos los aspectos, le rodeen o no) y cuanto más cuestiones se plantea más cosas “feas” conoce (injusticias, mezquindades, problemas y más problemas sin solución: en la sociedad, en la política, en la vida,…). Y así las cosas, y si concebimos la felicidad como estado de ánimo al que aspirar (con múltiples manifestaciones, y muchas más para un ser reflexivo, véase como tranquilidad, paz, realización, etc.), podemos darnos cuenta fácilmente de por qué una persona inteligente tiene más problemas para ser feliz: tantos condicionantes y tantos parámetros decisorios acaban por sesgar negativamente el concepto de felicidad, de forma que es reformulado hacia lo inalcanzable y por ende, se auto minimiza la capacidad del inteligente para alcanzarla. El inteligente será más tiempo infeliz, se sentirá en más ocasiones frustrado que feliz. Y si encima no encuentra con quién compartir sus dilemas (la gente que le rodea sencillamente no se los plantea), mal va. La cuestión es que la felicidad es un concepto total y absolutamente relativo y aunque ni tan siquiera los menos inteligentes la alcanzan siempre y por siempre, eso es algo que al inteligente no le ayuda.
Y ahora, reconduciéndolo al ámbito infantil, imaginemos: si esto es complicado para un adulto inteligente, qué no va a suponer para un niño inteligente, que aún no tiene conciencia clara de sí mismo, de lo que es. Un ser cuya personalidad aun está por ser (auto)moldeada pero con una curiosidad y capacidades infinitas.
Podría pensarse que los niños superdotados, o lo que es lo mismo con altas capacidades intelectuales para aprender, comprender, investigar, con una enorme creatividad y/o aptitudes para las ciencias o el arte u otras materias, sería el candidato perfecto a obtener buenas notas y a tener éxito en la sociedad. Sin embargo, y ciñéndonos exclusivamente a España, estudios recientes demuestran, por ejemplo, que el 68% de los niños superdotados fracasa en la escuela. No supera sus exámenes. Los superdotados supondrían el 2% de la población española, y ni que decir tiene que no todos ellos están, digamos, identificados para bien, aunque sí que pueden estar marcados para mal (aspecto que se entenderá más adelante) pues nunca nadie se ocupó de prestarles la debida atención por puro desconocimiento y ellos mismos tuvieron que luchar mucho para llegar a comprenderse.
Hasta ahí las estadísticas más directas, pero detrás de ello se esconden otro tipo de problemas de integración y desarrollo personal que no son menos importantes y de los cuales se tiene un conocimiento más difuso (en lo que a las estadísticas se refiere). Y es que el niño superdotado encuentra una dificultad añadida para enfrentarse a las situaciones de la vida, para superar esa conciencia de bicho raro y diferente a los demás, para conseguir la aceptación de sus iguales, para obtener la atención merecida de sus padres, que pudieran suponer que como niños especialmente dotados no necesitan ayuda y son autosuficientes.
Según los psicólogos, la falta de integración se produce como consecuencia de su diferente edad mental y en por tanto, de sus distintos intereses. Estos aspectos provocan el rechazo, quizá inconsciente, de los que le rodean y acaban limando la autoestima del niño, lo que puede conllevar múltiples problemas añadidos, como la hiperactividad, la anorexia, la bulimia, la depresión, etc. Ahí es nada.
Y todo por qué, ¿porque a nadie se le ha ocurrido realizar una simple prueba o test? ¿Se pueden detectar estas aptitudes con antelación suficiente? Pues parece ser que sí, que un test adecuado nos dará la clave (precedido probablemente de la intuición de los padres). El quid está en detectarlo a tiempo, pero la preparación del sistema educativo y de los centros escolares es igualmente fundamental. Así, como siempre, la responsabilidad se reparte entre padres, profesores y Administraciones públicas. Los primeros, son los que antes se dan cuenta de las diferentes aptitudes de sus hijos y los que deben comenzar a moverse, los segundos son los que tienen que contribuir a detectar exactamente cuales y ayudar a potenciarlas y los terceros tendrán que proveer de recursos de todo tipo a ambos para cerrar el círculo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)